Buscar cómo crear una página web te devuelve dos tipos de resultados: tutoriales que terminan en «y listo, ya tienes tu sitio» y agencias que no te dicen el precio hasta que agendas una llamada. Esta guía es lo que le explico a cualquiera que me escribe con esa duda, incluyendo las partes en las que crear página web por tu cuenta es la decisión correcta.
Antes del primer paso: para qué es el sitio
Es la pregunta que casi nadie contesta y la que decide todo lo demás. Un sitio que existe para que la gente te encuentre en Google necesita varias páginas y contenido. Uno que existe para recibir el tráfico de tus anuncios necesita una sola página y un botón. Uno que existe porque un cliente te pidió «tu página» necesita muy poco.
Escribe en una línea qué quieres que haga alguien al entrar: escribirte por WhatsApp, agendar, pedir cotización, comprar. Si no puedes escribirlo, todavía no es momento de elegir plataforma.
Paso 1: el dominio
El dominio es tu dirección: tunegocio.com. Cuesta entre $12 y $20 USD al año en cualquier registrador serio. Yo los registro en Hostinger, que además suele regalar el primer año de dominio si contratas hosting con ellos.
Tres reglas que ahorran dolores de cabeza:
- Cómpralo tú, a tu nombre. Si alguien más lo registra «para ayudarte», el día que se pierdan el contacto pierdes tu dirección.
- .com si está libre. La gente lo escribe por default.
- Corto y dictable por teléfono. Si tienes que deletrearlo dos veces, cámbialo.
Paso 2: el hosting
Es donde vive el sitio. Entre $50 y $120 USD al año para un negocio normal. Lo mismo: a tu nombre y con tu tarjeta.
Para un sitio de negocio normal, un plan compartido de Hostinger alcanza de sobra: es lo que uso para los sitios que entrego y lo que recomiendo cuando alguien me pregunta con qué empezar. Lo que sí conviene revisar antes de contratar es que incluya certificado SSL, respaldos automáticos y servidores en la región de tus clientes.
Transparencia: el enlace a Hostinger es de afiliado. Si contratas ahí, recibo una comisión y a ti no te cuesta más. Lo recomiendo porque es donde alojo los sitios que entrego y donde reviso el rendimiento cada mes.
Si eliges un constructor (Wix, Squarespace, Shopify), el hosting va incluido en la mensualidad y no tienes que pensar en esto.
Paso 3: elegir cómo lo vas a construir
Aquí se decide el 80 % del resultado. Tres caminos, con sus números reales:
| Camino | Costo | Tiempo tuyo | Para quién |
|---|---|---|---|
| Constructor visual (Wix, Squarespace) | $16–$40 USD al mes | 15 a 40 horas | Quien tiene tiempo y no tiene presupuesto |
| WordPress con plantilla | $100–$400 USD de arranque | 30 a 60 horas | Quien ya sabe o tiene quien lo mantenga |
| A la medida, con alguien | Desde $349 USD una vez | 3 a 5 horas tuyas | Quien prefiere pagar por no hacerlo |
No hay una respuesta buena para todos. Si tu negocio apenas arranca y tu limitante es el dinero, un constructor es una decisión inteligente: publicas esta semana. Si tu limitante es el tiempo —tienes trabajo y no vas a aprender a diseñar página web entre cotización y cotización—, pagarlo sale más barato de lo que parece cuando cuentas tus horas.
Paso 4: la estructura
El error más común es copiar la estructura de una empresa grande. Un negocio de servicios normal necesita cinco cosas:
- Inicio — qué haces, para quién y dónde, en la primera pantalla.
- Una página por servicio — no una sola de «Servicios» con una lista. Cada servicio se busca con palabras distintas en Google.
- Prueba — trabajos hechos, fotos reales, reseñas con nombre.
- Quién eres — con tu cara. En servicios, la gente contrata personas.
- Contacto — con el teléfono y el WhatsApp visibles, no escondidos en un formulario.
Si vendes en una zona concreta, dilo con nombre y apellido: la ciudad y los alrededores donde trabajas.
Paso 5: el contenido
Este es el paso donde se atoran casi todos los proyectos, incluidos los que hago yo. Consejo práctico: no escribas «textos para la web». Contesta por escrito las diez preguntas que más te hacen por teléfono. Eso ya es el 70 % del contenido, y está en las palabras que usan tus clientes.
Para las fotos: las de tu trabajo real, tomadas con el teléfono y buena luz, ganan siempre a las de banco de imágenes. La gente nota la diferencia aunque no sepa explicarla.
Paso 6: que cargue rápido y se vea bien en el teléfono
Más de la mitad de tus visitas van a llegar desde un celular, muchas con datos móviles y sin paciencia. Antes de publicar:
- Abre el sitio en tu teléfono, con los datos del celular y no con el wifi de tu casa.
- Comprime las imágenes. Una foto de 4 MB directa de la cámara es el motivo número uno de que un sitio vaya lento.
- Prueba el botón de WhatsApp y el formulario. Que el mensaje llegue de verdad a tu correo.
Paso 7: publicar y medir
Publicar no es el final. Lo mínimo el primer día:
- Google Search Console conectada y el sitemap enviado, para que Google sepa que existes.
- Analítica instalada, aunque solo mires una vez al mes de dónde llega la gente.
- Tu Perfil de Empresa en Google creado y enlazado al sitio. Para un negocio local, ese perfil trae más llamadas que el sitio en el primer año.
Cuánto tarda de verdad
- Por tu cuenta en un constructor: de dos a seis fines de semana, si no lo abandonas a medio camino.
- Con alguien que lo hace a la medida: de dos a cuatro semanas, de las cuales tú ocupas unas tres horas.
El plazo casi nunca lo decide quien programa: lo decide cuánto tarda el dueño en mandar los textos y las fotos.
Cuándo sí vale la pena contratar
Si te reconoces en dos o más de estas, hacer una página web tú mismo te va a costar más caro en tiempo del que cuesta pagarla:
- Cobras tu hora por encima de lo que cuesta el proyecto entero dividido entre las horas que te tomaría.
- Ya intentaste hacerlo y llevas meses con la página «casi lista».
- Necesitas que el sitio aparezca en Google, no solo que exista.
- Vendes en dos idiomas.
Si prefieres no hacerlo tú: los precios están publicados, sin llamada de ventas de por medio — landing desde $349 USD y sitio de 4 a 6 páginas por $899 USD. Puedes ver cómo trabajo el diseño y desarrollo de páginas web o ir directo a los precios.